No lo estamos haciendo del todo mal.

“En agosto del 74, el día 10, celebraron el primer cumpleaños de Daniel, su segundo hijo. No le regalaron nada, porque consideraron que con sólo un año la criatura aún no se enteraría de lo que significaba que ése día fuera su cumpleaños. Pero José López eligió una buena botella de vino, precisamente una que el señorito le había regalado cuando apareció por la finca en marzo, al finalizar la poda. Empezaba a caer la tarde cuando se sentó en el banco de la puerta de la casa, descorchó la botella, sirvió dos copas de cristal del fino y llamó a su mujer. Marisol, ven, siéntate un rato conmigo. Mira qué buena tarde hace. No lo estamos haciendo del todo mal ¿verdad, Marisol?”

Javier Ayala, El Hostal de la Buena Vida

 

 

 

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