¿Por qué cliente y no paciente?

Yo prefiero cliente. Así aparece frecuentemente en mi blog y es así como me dirijo a mis clientes.

El uso en la psicoterapia del término paciente procede del paradigma médico. Paciente tiene una etimología y unos usos variados. En general está relacionado con la pasividad, la enfermedad, la resignación, la traslación de la capacidad, el conocimiento y la fe a la contraparte activa, léase el médico. De entre sus sinónimos, en diversas acepciones: aguantador, tolerante, resignado, desvalido, pasivo, enfermo. Ahí va una cita: “La etimología del vocablo “paciente” de alguna manera está relacionada con la paciencia, aludiendo a esa pasividad a la que se ve reducida la persona que lo espera todo o casi todo del médico y sus auxiliares, en quienes ha depositado no sólo su confianza, sino también su fe.”  Todas estas connotaciones del término paciente, aún no siendo conscientes, están en nuestro imaginario.

Por su parte, acerca del término cliente: “En la muy estratificada sociedad romana, cliens, clientis era aquel que estaba bajo la protección o la tutela de otro, a quien escuchaba, seguía y obedecía. Este sentido ha cambiado en el castellano moderno: el comerciante, el banquero, el profesional universitario no ven en el cliente a alguien que les obedece humildemente, sino a una persona que los favorece porque paga sus mercaderías o servicios.” Lo que se desprende y enfatiza el término cliente es la relación comercial que se establece entre quien busca activa y libremente un servicio, dispuesta a dar cierto dinero a cambio, y el profesional que presta tal servicio retribuido. Como vocablo no es particularmente bonito, pero a diferencia de paciente, es muy claro y empodera al sujeto. Como clientes (en principio, o idealmente) somos activos, elegimos libremente, nos responsabilizamos de nuestras decisiones, tenemos fuerza y podemos ejercerla.

Esta cuestión terminológica no es nada crucial, tal vez sea herencia del filósofo pejiguero que llevo dentro, pero lo cierto es que con frecuencia me preguntan por qué hablo de cliente, y con frecuencia esas personas me dicen que les suena mal. Yo les respondo con un resumen de este post. Por supuesto que no creo que esté ni bien ni mal que unos psicoterapeutas, psicólogos y médicos hablen de pacientes, y otros tantos de clientes. Muchas veces lo primero será pura inercia, inconsciente, tanto del profesional como de sus pacientes.

Pero desde luego yo lo tengo claro: no quiero pacientes, quiero clientes. 

 

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